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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Caligramas


Triángulo armónico
Thesa
La bella
Gentil princesa
Es una blanca estrella
Es una estrella japonesa
Thesa es la más divina flor de Kioto
Y cuando pasa triunfante en su palanquín
Parece un tierno lirio, parece un pálido loto
Arrancando una tarde de estío del imperial jardín

Todos la adoran como una diosa, todos hasta el Mikado
Pero  ella  cruza   por  entre todos  indiferente
De nadie sabe que haya su amor malogrado
Y siempre está risueña, está sonriente
Es  una   Ofelia   japonesa
Que a las flores amante
Loca y traviesa
Triunfante
Besa.
Vicente Huidobro
La capilla aldeana
Ave
canta
suave
que tu canto encanta
sobre el campo inerte
sones
vierte
y ora-
ciones
llora.
Desde
la cruz santa
el triunfo del sol canta
y bajo el palio azul del cielo
deshoja tus cantares sobre el suelo.
Une tus notas a las de la campana
Que ya se despereza ebria de mañana
Evangelizando la gran quietud aldeana.
Es un amanecer que en una bondad brilla
La capilla está ante la paz de la montaña
Cómo una limosnera está ante una capilla.
Se esparce en el paisaje el aire de una extraña
Santidad, algo bíblico, algo de piel de oveja
Algo como un roció  lleno de bendiciones
Cual si el campo rezara una idílica queja
Llena de sus caricias y de sus emociones.
La capilla es como una vieja acurrucada
Y al pie de la montaña parece un cuento de hada.
junto a ella como una bandada de mendigos
Se agrupan y se acercan unos cuantos castaños
Que se asoman curiosos por todos los postigos
Con la malevolencia de los viejos huraños.
Y en el cuadrito lleno de ambiente y de frescura
En el paisaje alegre con castidad de lino
Pinta un brochazo negro la sotana del cura.
Cuando ya la tarde alarga su sombra sobre el camino...

Vicente Huidobro
Espantapájaros

Yo   no   sé   nada
Tú  no  sabes  nada
Ud.  no  sabe  nada
El  no  sabe   nada
Ellos no saben nada
Ellas no saben nada
Uds. no saben  nada
Nosotros no sabemos nada
La desorientación de mi generación tiene su expli-
cación en la dirección de nuestra educación, cuya
idealización de la acción, era - ¡sin discusión!-
una mistificación, en contradicción
con nuestra propensión a la me-
ditación, a la contemplación y
a la masturbación. (Gutural,
lo más guturalmente que
se pueda.) Creo que
creo en lo que creo
que no creo. Y creo
que no creo en lo
que creo que creo
<< C a n t a r  d e  l a s  r a n as >>
¡Y      ¡Y     ¿A  ¿A      ¡Y      ¡Y
su      ba      llí     llá     su       ba
bo       jo      es         es       bo       jo
las      las     tá?          tá?     las       las
es       es      ¡A             ¡A       es      es
ca       ca       quí             cá       ca      ca
le       le       no               no       le        le
ras      ras      es               es       ras       ras
  arri      aba        tá               tá        arri        ba!    
ba...   jo!...     !...              !...      ba!...     jo!... 
 Oliverio Girondo

Texto que se encoge 
Y el dueño se achicó, si es que podía hacerlo todavía y 
fue el hombre increíblemente encogido, pulgarcito
o meñique, el genio de la botella al revés y 
se   fue   haciendo   más   y   más   chico,
pequeño,   pequeñito,   chirriquitico
hasta    que    desapareció    por
un  agujero  de  ratones  al
fondo-fondo-fondo,
un hoyo que 
empezaba 
con
 o
Guillermo Cabrera Infante

jueves, 23 de agosto de 2012


No te salves Mario Benedetti


No te quedes inmóvil 
al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca 
no te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo 

pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo.

Poemas porque sí

Estamos empezando a estudiar la poesía, entonces lo primero que vamos a hacer es subir poemas que nos gusten, sólo porque nos gustan.
Ahí va uno que me gusta a mí, de Alfonsina Storni:

Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre 
pasear por la orilla lejana del mar; 
que la arena de oro, y las aguas verdes, 
y los cielos puros me vieran pasar. 

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, 
como una romana, para concordar 
con las grandes olas, y las rocas muertas 
y las anchas playas que ciñen el mar. 

Con el paso lento, y los ojos fríos 
y la boca muda, dejarme llevar; 
ver cómo se rompen las olas azules 
contra los granitos y no parpadear; 
ver cómo las aves rapaces se comen 
los peces pequeños y no despertar; 
pensar que pudieran las frágiles barcas 
hundirse en las aguas y no suspirar; 
ver que se adelanta, la garganta al aire, 
el hombre más bello, no desear amar... 

Perder la mirada, distraídamente, 
perderla y que nunca la vuelva a encontrar: 
y, figura erguida, entre cielo y playa, 
sentirme el olvido perenne del mar.